los Ovnis existen
y son extraterrestres.

Dr. Joseph Allen Hynek
Astrónomo norteamericano, el “padre” de la ufología.
ARTICULOS
Fenómeno Ovni / Septiembre 2013
Talampaya: Concilio del Nuevo Tiempo

El encuentro sugerido por los Guías extraterrestres ha sido un evento extraordinario e inolvidable. Más de 250 personas de 16 países (que llegaron desde distintos lugares de Europa, Canadá, Estados Unidos, México, Caribe y buena parte de Sudamérica) nos congregamos del 7 al 9 de septiembre en ese importante santuario de la Hermandad Blanca para irradiar luz al mundo.

 

Arriba: cañón de Talampaya

 

 

Un mensaje de esperanza

Las fechas habían sido dadas por los hermanos mayores del cosmos. Y así lo informamos desde que lo recibimos hace más de medio año en Sierra de la Ventana. Posteriormente nos dieron más información, señalando la importantcia del encuentro de Talampaya para envolver en paz al mundo.

Como recordamos, las fechas del encuentro “coincidieron” con la crisis en Siria. Los extraterrestres lo habían anticipado y por alguna razón deseaban que no se atacara al país árabe en esas fechas. Es un tema que desarrollaré más adelante. Además, el Papa Francisco pediría una jornada de oración por la tensión en Oriente Medio para el 7 de septiembre, la misma fecha que nos habían entregado... Por si ello fuera poco, Obama esperaba la aprobación del ataque militar el día 9. Hoy vemos que nada de esto ocurrió.

Depende de nosotros mantener la energía y el optimismo para afectar los acontecimientos mundiales. Algunos de ellos se pueden evitar, otros, disminuir su intensidad, o postergarlos para asegurar la mejor evacuación de población civil. Como fuere, se cumple aquello de que podemos crear lo que creemos.

Ese fue el principal objetivo del encuentro internacional en Talampaya. Un encuentro que fue abierto, libre, para cualquier caminante que resonara con esta tarea. Nos reunimos sin nombre y etiquetas. Todos allí fuimos un solo grupo.

 

 

 

 

 

Los hermanos mayores se dejaron ver en distintos avistamientos. Algunas de esas apariciones fueron registradas por dos fotógrafos profesionales, Cristian Belluco y Matías Zubrzycki, ambos equipados con cámaras sensibles a la luz. Gracias a ellos, obtuvimos registros extraordinarios, en donde se puede ver la trayectoria de los luminosos ovnis surcando el manto de estrellas de Talampaya. La luz de esos objetos era tan fuerte que resalta por encima de las estrellas. Los señalamos con un potente rayo láser para tener una referencia en las fotografías, tal y como lo hicimos anteriormente en Sierra de la Ventana. El apoyo de los Guías, las tres noches, fue contundente.

 

 

 

 

LINK con un clip de vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=c_6pMnUkiwQ&feature=share&list=UUmxKchUDap40XRnnbC1u5qw

 

El día 9, un grupo de 60 personas acudimos a Ciudad Perdida, un enclave telúrico que se halla dentro del Parque Nacional Talampaya. Habíamos recibido instruciones telepáticas para ir allí y hacer un trabajo de conexión en el cerro piramidal ⎯el antiguo núcleo de un volcán, que protege uno de los trece discos solares⎯ con el cristal azul de Erks. Esta experiencia, que fue apoyada desde el campamento base de Talampaya por los otros participantes del encuentro, fue extraordinaria…

Nos ha permitido comprender por qué Talampaya fue el primer lugar donde funcionó el retiro intraterreno de Erks, por qué estuvo separada un tiempo del santuario del Uritorco, y por qué ahora se “unían” en un solo centro de poder.

 

Arriba: caminata hacia el cerro piramidal del disco solar, en Ciudad Perdida.

 

La presencia de los guardianes de Talampaya y el Uritorco fue impresionante. Se escuchaban sus voces cantar mantras… Mientras un olor a flores inundaba el cerro piramidal. Incluso, algunos fueron tocados por invisibles presencias que les hacían sentir una paz profunda.

El grupo de apoyo que quedó en el campamento también vivió experiencias muy importantes. No pudimos ir todos porque el Parque Nacional solo habilitó transporte autorizado para 60 personas. Aquí debo decir que buena parte del grupo de contacto de Buenos Aires, que venía preparándose para este encuentro desde enero, cedió su lugar para que hermanos del extranjero pudiesen ir a Ciudad Perdida. Un actitud de compromiso que valoro mucho y admiro.

Creamos las condiciones para recibir mensajes en simultáneo. El contacto se dio, y en las comunicaciones se nos anunció una expedición al Belukha, cordillera del Altai, para la segunda mitad del 2014. Un viaje que, de acuerdo a los Guías extraterrestres, nos permitirá completar gravitante información sobre el Plan Cósmico y el rol humano en el nuevo tiempo.

Además, los mensajes recibidos ⎯media docena de recepciones⎯, advertían una experiencia para las 9:00 pm. Según los Guías, algunas personas recibirían los Cristales de Cesio, y otras un elemento etéreo, una suerte de pequeño cristal de luz romboidal, que actuaría como “amplificador” de las facultades de la Glándula Pineal, que involucran, como sabemos, la co-creación y sanación. Este elemento, por lo que entendimos, sería temporal, sólo para mostrarnos de lo que somos capaces si a través de una disciplina de preparación mística activamos nuestras habilidades psíquicas por mérito propio.

Y así ocurrió: a las 9:00 pm., luego de la presencia de los Guías en los cielos de Talampaya, decenas de personas recibieron esta iniciación, que fue coordinada entre los Guías extraterrestres y los guardianes del Uritorco y Talampaya. En medio de esa sentida experiencia, me vi proyectado, astralmente, en un “viaje” espontáneo y súper vívido hacia el interior del Belukha. Allí tuve una breve pero valiosa entrevista con Emuriel, el ser que conocí en la expedición al desierto de Gobi, Mongolia, en 2007. Emuriel, quien ya no se encuentra en cuerpo físico en el Altai, me entregó pautas para el viaje al Belukha y me hizo comprender el trabajo que habíamos hecho en Talampaya.

Escribiendo estas líneas, una gran cantidad de información surge en mi mente. Ahora entiendo mejor el significado de los desconcertantes petroglifos de Talampaya que, dicho sea de paso, durante una excursión al cañón, pude fotografiar. No sólo los que se muestran al “turista”, sino los inéditos. En 2002 ya había obtenido un registro parcial de ello. Pero en este viaje pude fotografiar en alta resolución los petroglifos “prohibidos”.

 

Arriba: seres extraños parecen saludar en los petroglifos de Talampaya

 

Arriba: un pie con seis dedos... 

 

Arriba, otro petroglifo "prohibido" al visitante: una pirámide acompañada de extraños signos. Narra la historia del primer centro de los seres del cosmos en Talampaya, el emplazamiento original de Erks antes de ser "trasladada" al Uritorco.

 

Debido a la importancia de las experiencias que hemos vivido, la información recibida, y las imágenes que logramos, siento que debo escribir con mayor detalle lo que es realmente Talampaya, y darlo a conocer. A partir de mañana escribiré un pequeño libro sobre todo ello, que espero publicar digitalmente en unas dos semanas. El texto, que será ilustrado con imágenes, podrá ser descargado libremente. El mensaje debe llegar a todos.

El encuentro terminó en un ambiente de mucha paz, y también nostalgia por la despedida. Conocí personas extraordinarias. Fue hermoso ver a distintos grupos espirituales, de contacto, de investigación ovni (como los amigos de la Fundación de Pedro Romaniuk), o personas ajenas a estos temas pero con un sentimiento fuerte de participar, trabajando, todos, unidos.

Luego de que terminó el encuentro en Talampaya, subimos a nuestros vehículos y emprendimos el viaje de retorno.

En la ruta, nuestro chofer del minibus nos advirtió de un violento accidente. Se veía un auto destrozado; al parecer, había perdido el control y volcó. Esa ruta es muy peligrosa y tiene varios antecedentes de autos que se salieron del camino (velocidad, animales que se cruzan, etc).

Luego nos enteramos que cuatro participantes del encuentro se hallaban en ese coche…

Nos informamos y supimos que dos de ellos estaban bien, pero los otros dos ocupantes del vehículo habían sufrido serios golpes. Estaban en grave estado y por ello fueron traslados de urgencia al hospital regional Enrique Vera Barros, en donde se les iba a operar.

Ya reunidos en Capilla del Monte, más de 30 personas hicimos un trabajo de sanación. Les pedimos a los guardianes de Talampaya y a los Guías extraterrestres su ayuda. Así, pudimos visualizar a nuestros hermanos sanándose, saliendo adelante pese a la gravedad de la situación.

Más tarde recibimos una llamada: nuestros hermanos se habían recuperado. Los médicos no lo podían creer… Tenían heridas internas muy graves, y éstas se sanaron. Desconcertados, los médicos no hicieron la cirugía y les dieron de alta…
Tenemos las pruebas previas y toda la documentación que acredita esto.

Luego supimos que nuestros amigos accidentados trabajaron también consigo mismos, poniendo en práctica todo lo aprendido y recibido; sintieron nuestro apoyo y hasta escucharon nuestras voces. Además, un ser de Talampaya se comunicó con ellos y les apoyó…

Todo ha sido extraordinario…

El mensaje, una vez más, prevalece: en medio del pesimismo, hay razones para creer y crear.

Gracias a todos por el apoyo. El encuentro en Talampaya ha sido un evento extraordinario.

Sigamos trabajando por la luz. Aún hay mucho por hacer…

Ricardo González en nombre de todos.

 


 

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