los Ovnis existen
y son extraterrestres.

Dr. Joseph Allen Hynek
Astrónomo norteamericano, el “padre” de la ufología.
ARTICULOS
Historia Ignorada / Febrero 2013
Petrus Romanus: La profecía del último Papa

¿Estamos a puertas de conocer el “último Papa”? ¿Se cumplirá la profecía de San Malaquías? ¿Se acabará la Iglesia tal y como la conocemos? ¿Todo esto tiene alguna conexión con las advertencias de las polémicas apariciones marianas? Sea como sea, no hay duda de que estamos ante uno de los momentos más álgidos de la historia del Vaticano, que se tambalea en medio de graves denuncias.  ¿Inequívocas señales de que los viejos sistemas de control tienen que desaparecer?


Es muy curioso. Cuando estaba organizando la información que disponía en mis archivos para redactar este artículo, hallé un breve análisis que yo mismo había escrito en 2005, a raíz de la muerte de Juan Pablo II y la rápida designación del cardenal Joseph Ratzinger como nuevo Papa. Leyendo hoy, en febrero de 2013, esas líneas, me resultaron “proféticas”. Compartiré a continuación el texto original que publiqué, y añadiré al final mis comentarios sobre el momento actual, en donde viejas profecías parecen cernirse sobre el Vaticano y su futuro.


El Vaticano y el Fin de los Tiempos (escrito originalmente en 2005 y publicado en la versión anterior de Legadocosmico.com)

En la experiencia de contacto aprendimos que debíamos estar atentos a todo cuanto sucedía en el mundo. Y la elección del nuevo Papa, sin duda, no escapa a los acontecimientos “clave” que apuntan a esa gran transformación planetaria de la cual nos hablaron los extraterrestres.

Este episodio, que como veremos parece hallarse en medio de diversas profecías, podría ser decisivo para comprender el futuro de una de las religiones más poderosas e influyentes del planeta. ¿Ratzinger es el famoso “Papa Negro”? ¿Por qué se ha tomado con tanta controversia su elección?

Me encontraba en Barcelona, debido a una reunión con la editorial que publicó “Los Maestros del Paititi”, cuando la radio del auto en donde me llevaban anunciaba la noticia inminente: se ha elegido al nuevo Papa, “Benedicto XVI”.

Aunque no me sorprendía esta elección ?y líneas más abajo explicaré por qué?, recordaba que en la expedición a Paititi de 1996, el muro de Pusharo nos había mostrado grandes cambios planetarios luego de la partida de Juan Pablo II. Y si había alguna duda de ello, la designación del Cardenal alemán Joseph Ratzinger como cabeza del Vaticano, confirmaba nuestras sospechas.

Si bien es cierto se hablaba de un supuesto Papa de origen latinoamericano como posible sucesor de Juan Pablo II, las cosas apuntaban en realidad en otra dirección. Independientemente de que no se haya respetado la voluntad del fallecido Papa viajero, que en una ocasión advirtió de que su sucesor “aún no había sido nombrado Cardenal” (según recoge el premiado periodista mexicano José Villasana Murguía), estaba claro de que las cosas no se darían así. Sin duda resultan extrañas las palabras de Juan Pablo II. Desconcertantes, pero claves ante el hecho de que Ratzinger ya era Cardenal desde junio de 1977 (por intermedio de Pablo VI). ¿Hubo una manipulación en la Capilla Sixtina?

Como fuere, lo cierto es que Ratzinger pasó a ser Decano del Colegio Cardenalicio en el año 2002, convirtiéndose de esta forma en la cabeza encargada para elegir al sucesor del Papa. Por esta razón la matemática no me resultaba complicada a la luz de nuestra experiencia de contacto: siendo Prefecto desde 1981 para la Congregación de la Doctrina y la Fe, la heredera del tristemente célebre Tribunal de la Santa Inquisición, y su cercanía a Juan Pablo II como “consejero” y “brazo derecho”, era lógico de que el Papa que terminaría de acentuar la crisis de la Iglesia Católica, sería Benedicto XVI.

Por razones del destino, luego de Barcelona tenía que volar a Italia para dar unas conferencias en Milán. Y debo decir que el clima de desconcierto que he hallado frente a la elección del nuevo Papa, se reflejaba tanto en la gente como en los principales diarios italianos, como el “Corriere della Sera”. Algunos medios, visiblemente, se han expresado inconformes con esta elección que ha sido considerada como una de las más rápidas de la historia de la Iglesia.

Ratzinger, curiosamente, nació en Baviera, el mismo escenario alemán donde Adam Weishaup formará la secta de los “Illuminati” en 1776 ?a mi modo de ver las cosas, una de las sectas “satelite” que sirve a los verdaderos seguidores de Lucifer?. Militante del nazismo cuando tenía sólo 12 años de edad, y muy cercano al polémico Opus Dei, Ratzinger se ha ganado la fama, y no gratuitamente, de ultra-conservador e intolerante. Encarna, en síntesis, la ortodoxia casi medieval de la Iglesia Católica:

“¿Ratzinger papable? ¿Puede acceder al pontificado el cardenal que ha castigado en los últimos años a miles de teólogos, acusado sin tapujos, además, de haber resucitado el infame Santo Oficio de la Inquisición, que suprimió a bombo y platillo -casi con regocijo- el Concilio Vaticano II? ¿Soportaría la Iglesia romana, sumida en una grave crisis, un liderazgo que la enfrentaría aún más al numeroso sector aperturista que representan los mejores -y más famosos- teólogos del momento?”

Juan G. Bedoya, Diario “El País”, Madrid, 13 de febrero del 2005


No obstante a estas críticas, existen otras posiciones, que afirman de que Ratzinger fue obligado a militar en el nazismo como muchos niños alemanes de aquella época, y que su dureza y ortodoxia ha sido necesaria para “poner orden” en asuntos delicados de la Iglesia, como por ejemplo, el controvertido caso de los sacerdotes norteamericanos que practicaron la pedofilia…

Al margen de todo esto, personalmente, me atrevo a decir ?y no lo digo sólo por el análisis de los acontecimientos, sino por una “corazonada”?, de que Benedicto XVI, a fin de cuentas, no estará mucho tiempo a la cabeza de la Iglesia. Está claro que no podría emular los largos papados de Juan Pablo II (26 años) o Pío IX (31). Recordemos que Ratzinger tiene 78 años. Mas, no necesariamente, podría dejar la Iglesia “por la edad”.

Ya el tiempo lo dirá.

El nuevo Papa tiene una misión, corta pero medular: Él sólo precederá al otro que vendrá. Preparará el camino…En suma, nos estamos acercando a una gran transformación en el seno de la Iglesia Católica. Y de hecho, todo ello de la mano de los recientes acontecimientos mundiales. Las cosas tal y como las conocemos tendrán que cambiar, equilibrarse y hallar su armonía. Por ello, a pesar de la controvertida elección del nuevo Papa, veo en todo esto los signos de ese cambio. En consecuencia no tenemos que caer en el juego de la oscuridad y deprimirnos ante situaciones que no lucen como lo mejor para nuestro planeta. Ya nos adelantaron los Guías y Maestros de la Hermandad Blanca que el mundo entraría en crisis, pero como parte de su redención y camino de retorno al Real Tiempo del Universo. Y desde luego, la Iglesia Católica no está al margen de este proceso.

Como había resumido en el editorial del mes anterior, probablemente las apariciones marianas de Garabandal (1961) aludan al momento actual que vive el Vaticano, ya que el mensaje aludía a “tres Papas más, luego de Juan XXIII, para que ocurra el Final de los Tiempos”. Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II ya partieron, por tanto, con Benedicto XVI, se iniciaría el tránsito final de la Iglesia Católica.??Y además, si aceptamos que Ratzinger preparará el camino del “Último Papa”, las profecías del monje irlandés San Malaquías adquieren mayor sentido. ¿Por qué para San Malaquías Ratzinger es “La Gloria del Olivo” y el Papa que le sucederá “Pedro el Romano”?

Más adelante compartiré otras reflexiones sobre ese punto. Y otros más. Demandaría varias páginas explicar, también, por qué George Bush y Condolessa Rice visitaron Roma, o analizar la aparición del presunto ovni sobre el Vaticano que fue captado por las cámaras de seguridad, entre otros hechos no menos inquietantes. Por lo pronto, estemos atentos a todo cuanto está sucediendo en la escena mundial. Y ahora más que nunca, en que tenemos que mantener nuestro trabajo orientado a la elevación de la conciencia humana. Sigamos sembrando esperanza y optimismo.

Artículo publicado en Legadocosmico.com por Ricardo González, año 2005

 


Ocho años después: Benedicto XVI renuncia y resucita viejas profecías

 

El 11 de febrero de 2013, Benedicto XVI comunica su renuncia por motivos de salud. Ya lo había adelantado desde inicios del año 2012. Pero en ese momento nadie se imaginaba un hecho así: no había ocurrido algo semejante en 600 años.

 

Como sabemos, el 21 de diciembre de 2012 se cerró un ciclo histórico humano, descrito matemáticamente por los mayas, que aludía el ingreso de la Tierra a otra etapa. No un fin del mundo, como siempre lo explicamos, y tampoco un salto súbito a la cuarta dimensión, sino un proceso gradual hacia un nueva realidad que cósmicamente se representa con el concepto de Real Tiempo del Universo para los extraterrestres, o como Era Dorada para los místicos. Ello, es real. Pero tomará un tiempo. Para que ese inmenso cambio se concrete, antes deben desaparecer viejas estructuras, o transformarse. Se debe vibrar con los requerimientos propios de Acuario, de una Era Espiritual, en donde no hay espacio para gurúes, maestros o intermediarios. El Vaticano es un digno representante de esas viejas estructuras de control que nada tienen que ver con el auténtico mensaje de Cristo que hablaba de la maestría personal.

¿Nos hallamos, entonces, ante el final de la Iglesia Católica?

Nunca me imaginé que las profecías del arzobispo católico San Malaquías de Irlanda podrían estar aludiendo a ese ocaso.

 

El Papa del “Fin de los Tiempos”, según San Malaquías.

Malaquías tenía el don de la profecía, tal y como se menciona en su “Breviario”. Como se sabe, concitó la atención de muchos debido a su polémica “lista” de los Papas, que menciona al detalle, uno a uno, bajo distintas denominaciones. De acuerdo a varios estudiosos, su “lista” se ha venido cumpliendo y alude a un final de la Iglesia Católica tal y como la conocemos.

Se piensa que el monje irlandés empezó a recibir mensajes y profecías durante un viaje que realizó a Roma en 1139. En ese trayecto recorrió Escocia, Inglaterra y Francia, situación que aprovechó para visitar a su íntimo amigo Bernardo de Claraval, personaje clave en la intrincada historia de los caballeros Templarios. Un hecho realmente curioso, pues se sabe del gran saber esotérico de la perseguida Orden del Temple. Finalmente, en Roma, Malaquías fue nombrado legado de Irlanda. Regresando vía Clairvaux obtuvo cinco monjes para fundar en su país, en 1142, la gran abadía de Mellifont. En un segundo viaje a Roma, el monje irlandés enfermó, y murió en los brazos de San Bernardo el 2 de noviembre de 1148. En 1199, fue canonizado por el Papa Clemente III.

Entres las profecías más importantes de San Malaquías, podríamos observar las siguientes:

 

Sobre su propia muerte

Según nos relata el propio San Bernardo, San Malaquías anunció el día exacto de su muerte para el 2 de noviembre de 1148, hecho que ocurrió cuando se hallaba con él en la abadía de Clairvaux.

Sobre Irlanda

San Malaquías anunció que Irlanda sería oprimida y perseguida por Inglaterra, trayéndole calamidades por siete siglos, pero que preservaría la fidelidad a Dios y a su Iglesia en medio de todas sus pruebas. Al final de ese período sería liberada, y sus opresores serían entonces castigados. Así, Irlanda católica será instrumento en el regreso de Inglaterra a la fe. Aunque todo esto se cumplió, se dice que esta profecía fue copiada de un antiguo manuscrito de la Abadía de Clairvaux y contada por él al mártir sucesor de Oliver Plunkett.

Sobre los Papas

Como decía, se trata de la más famosa profecía atribuida a San Malaquías. Está compuesta de “lemas” para cada uno de los 112 Papas, desde Celestino II, elegido en el año 1130, hasta el fin del mundo. ¿El fin de la Iglesia quizo decir?

No hace falta que cite aquí la lista completa. Bastará con observar los últimos 12 Papas para ver la precisión de la profecía, que data del Siglo XII:

101. “Cruz de Cruce” (Cruz de Cruz). Pío IX, 1846-1878
102. “Lumen in caelo” (Luz en el cielo). León XIII, 1878-1903.
103. “Ignis ardens” (Fuego Ardiente). Pío X, 1903-1914.

104. “Religio Depopulata” (Religión devastada) Benedicto XV, 1914-1922

105. “Fides intrepida” (La fe intrépida). Pío XI, 1922-1939

106. “Pastor angelicus” (Pastor angélico). Pío XII, 1939-1958
107. “Pastor y nauta” (Pastor y navegante). Juan XXIII, 1958-1963
Nota: Juan XXIII fue Cardenal de Venecia, ciudad de navegantes. Condujo la Iglesia al Concilio Vaticano II.

108. “Flos florum” (Flor de las flores). Pablo VI, 1963-1978.
Nota: Su escudo contiene la flor de lis, la “flor de las flores”.

109. “De mediatate lunae” (De la media luna). Juan Pablo I, 1978-1978.
Nota: Su nombre era “Albino Luciani” (luz blanca).  Nació en la diócesis de Belluno, nombre que viene del latín “bella  luna”. Fue elegido el 26 de agosto del 1978. Curiosamente, la noche del 25 al 26 la luna estaba en “media luna”. Y murió tras un eclipse lunar. También su nacimiento, su ordenación sacerdotal y episcopal, se dieron en noches de media luna.

110. “De labore solis”. (De la fatiga o trabajo del Sol). Juan Pablo II, 1978-2005
Nota: Además de que en los días de su nacimiento y muerte hubo eclipses solares, Juan Pablo II fue el “Papa viajero”, estandarte de una labor tremenda y sostenida hasta el día de su muerte. Sin duda, uno de los Papas más amados. Un ejemplo.

111. “Gloria Olivae” (La Gloria del olivo). Benedicto XVI, 2005.
Nota: Ratzinger toma su nombre por San Benito y Benedicto XV. Los Benedictinos tuvieron una rama llamada los “olivetans”. Algunos autores especializados en conspiración, creen que Benedicto XVI es el llamado “Papa Negro”, información que surge de un escrito de Nostradamus que hace referencia a un “rey Negro” que conquistará el mundo en el final del los tiempos. El visionario francés no hablaba de un Papa, sino de un líder mundial de esa raza. Tal vez sea el mismísimo Barack Obama, o el Papa que está por ser elegido, mientras escribo estas líneas. Ese Papa, según Malaquías, sería el último.

112. “Petrus Romanus” (Pedro Romano).
Sobre él, se dice que en su reinado ocurrirá el final de la Iglesia Católica ?otros lo interpretan como el “fin del mundo”— en medio de un conflicto bélico, como si se tratara de la misma visión de la tercera profecía de Fátima que diera a conocer el Vaticano ?sesgadamente, desde luego? en el año 2000:


“…Y vimos en una inmensa luz que es Dios: «algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él» a un Obispo vestido de Blanco «hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre». También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones…”

Para muchos, esto habla claramente del fin de la Iglesia Católica. No obstante, el "traductor" de esta visión, el entonces cardenal Joseph Ratzinger, señaló que ese mensaje de Fátima no se refería a un fin de la Iglesia sino a la historia de la Iglesia… Según Ratzinger, el Sumo Pontífice que aparece en la visión representa a la Iglesia, y los muertos y la destrucción hablarían del martirio de los cristianos a lo largo de su historia. También se dijo que el obispo de blanco era Juan Palo II, y que la visión de Fátima aludía al atentado del 13 de mayo de 1981, al cual sobrevivió. Si esta interpretación fue correcta, ¿Por qué se esperó 19 años para darla a conocer, luego de haber sucedido los acontecimientos?

El Vaticano ha tenido ?y tiene? un papel oscuro en la historia: la Inquisición y persecución de los Cátaros, su cercanía a Hitler durante la guerra, el asesinato de Juan Pablo I, o los escándalos de la Banca Vaticana ?su presidente fue investigado en 2010 por un lavado millonario de dinero, y recientemente se han descubierto más implicaciones de la Santa Sede a raíz de los llamados Vaticanleaks? y amén de los objetos sagrados y reliquias de otras culturas que se guardan celosamente en sus bóvedas. Sería largo y engorroso de tratar aquí.

Obviamente, si estamos ante el misterio de quién será el último Papa, y que la vieja estructura de la Iglesia caerá durante su liderazgo ?razones sobran para que sea así? , ello no debería confundirnos con el mensaje espiritual de Jesús. Una cosa muy distinta es lo que nos dejó el galileo. Un hombre que personalmente admiro, y que sin duda no se sentiría identificado con las cosas que describo arriba.

Ahora bien, es inquietante que no sólo Malaquías habla de un “último Papa” en el ocaso de la Iglesia. Hay otras advertencias. Y algunas de ellas provienen de las misteriosas apariciones marianas.

 

 

Arriba: En Estados Unidos, a los pocos días de haber renunciado Benedicto XVI, se editó un libro que explota la incertidumbre del nuevo Papa en medio de las profecías.


Otras profecías y el enigma de las apariciones marianas

 


Hay otras profecías que hablan del final de la Iglesia, al menos, tal y como la conocemos. Y esos vaticinios ?entre los que se encuentra la aparición de Fátima o los escritos de Nostradamus? parecen coincidir en:

-Una elección confusa de la que surgen un Papa legítimo y un antipapa.
-Un Papa obligado a salir de Roma en circunstancias complicadas.
-El “antipapa” accede al Vaticano por gestión de una secta secreta al interior de la Santa Sede.

Este último punto, por demás controvertido, ha sido tocado con profundidad desde todos los frentes. Sin duda, el fuego lo avivó el Padre Gabriele Amorth, exorcista Jefe del Vaticano, quien afirmó que varios cardenales no creían en Jesús y que el “diablo” se había instalado en la Santa Sede. Así como se lee.

Arriba: el Padre Amorth del Vaticano, en una entrevista en CNN, dando su explosivo testimonio.

 

Para dar más luces, veamos otras profecías sobre el “último Papa”:


San Francisco de Asís: "Habrá un Papa electo no canónicamente que causará un gran cisma. Se predicarán diversas formas de pensar que causarán que muchos duden, aún aquellos en las distintas órdenes religiosas, hasta estar de acuerdo con aquellos herejes que causarán que mi Iglesia se divida. Entonces habrá tales disensiones y persecuciones a nivel universal que si esos días no se acortaran, aún los elegidos se perderían".

Juan de Vitiguero, en el Siglo XIII: "Cuando el mundo se encuentre perturbado, el Papa cambiará de residencia".

Juan de Rocapartida, un siglo después: "Al acercarse el Fin de los Tiempos, el Papa y sus cardenales habrán de huir de Roma en trágicas consecuencias hacia un lugar donde permanecerán sin ser reconocidos…".

Nicolas de Fluh, en el siglo XV: "El Papa con sus cardenales tendrá que huir de Roma en situación calamitosa a un lugar donde serán desconocidos".

El venerable Bartolomé Holzhauser, fundador de las sociedades de clérigos seculares en el Siglo XVIII: "Dios permitirá un gran mal contra su Iglesia: vendrán súbita e inesperadamente irrumpiendo mientras obispos y sacerdotes estén durmiendo. Entrarán en Italia y devastarán Roma, quemarán iglesias y destruirán todo".

Las palabras de la Virgen reveladas en La Salette a Melania: "Roma perderá la fe, y se convertirá en la sede del Anticristo".

La beata Ana Catalina Emmerick, religiosa Agustina, en 1820: "Vi una fuerte oposición entre dos Papas, y vi cuan funestas serán las consecuencias de la falsa iglesia, vi que la Iglesia de Pedro será socavada por el plan de una secta. Cuando esté cerca el reino del Anticristo, aparecerá una religión falsa que estará contra la unidad de Dios y de su Iglesia. Esto causará el cisma más grande que se haya visto en el mundo".

Papa San Pío X: "He tenido una visión terrible: no sé si seré yo o uno de mis sucesores, pero vi a un Papa huyendo de Roma entre los cadáveres de sus hermanos. Él se refugiará de incógnito en alguna parte…".

Las revelaciones en Garabandal: "El Papa no podrá estar en Roma, se le perseguirá y tendrá que esconderse".

 

Precisamente en las apariciones de Garabandal hallamos mensajes que hacen referencia a los tiempos actuales de la Iglesia. 

En 1961, una señora de luz se manifiesta a cuatro niñas de unos 12 años de edad, en la cercanías del pueblo de Garabandal, en Cantabria, España. En ese tiempo se trataba de un asentamiento de 300 personas, muy devotas y espirituales, que vivían con sencillez, sin televisión o lujos. En el pueblo no había un solo motor. Las niñas, hay que decirlo, fueron sometidas a todo tipo de pruebas. No había fraude alguno. Los médicos y psiquiátras que las examinaron vieron que sus éxtasis eran genuinos. Les cambiaba drásticamente la tensión arterial cuando contemplaban a la señora de luz, y sus cuerpos se volvían rígidos y fuertes. En esos momentos un adulto no podía alzarlas de lo pesadas que se habían vuelto. Incluso les pincharon con agujas y otros objetos sin que ellas se inmutaran durante las visiones. Era, sin duda, un evento paranormal extraordinario.

Arriba: las niñas que tuvieron el encuentro cercano con la señora de luz en Garabandal

 

La entidad, de acuerdo a Conchita González ?una de las cuatro testigos?, era la Vírgen María, que había decidido manifestarse porque su mensaje completo no llegó a la humanidad en 1960. La señora de luz hacía referencia al Tercer Secreto de Fátima, que no se había hecho público en el plazo que comunicó Lucía por pedido de la entidad (Lucía era la principal testigo de los tres pastores de Portugal). Como recordamos, el Papa Juan XXIII, el “Papa bueno”, no se atrevió a dar a conocer esta información. Por algunas filtraciones se piensa que el verdadero tercer secreto de Fátima tiene que ver con el final de la Iglesia porque estaba “perdiendo el camino”, situación que se acentuaría en medio de un conflicto bélico y una “señal en el cielo”, brillante, como un segundo sol (que algunos interpretaron con el “meteorito” del 15 de febrero, basándode, también, en textos de Nostradamus).

Como fuere, algunas cosas parecen coincidir con los otros vaticinios que cité líneas arriba.

Sobre las apariciones marianas, debo decir que es un fenómeno complicado de interpretar. Personalmente, pienso que al margen de la posibilidad de que María, la madre de Jesús, se manifieste espiritualmente en la Tierra para dar mensajes, no todas esas apariciones podrían tener “su firma”. No descarto la intervención extraterrestre. Y no soy el primero en sugerirlo: J.J. Benítez, en su trabajo “La Quinta Columna”, describe la oleada ovni que sacudió Las Hurdes (una comarca de Extremadura, España) en mayo de 1917, precisamente en las fechas en que se producían los fenómenos de Fátima. Las Hurdes está a sólo unos 200 kilómetros de Fátima.

Arriba: la descripción original de la aparición de Fátima está muy lejos de tratarse de María

 

Las apariciones de Garabandal empezaron en junio de 1961. Y en julio de aquel año, el Papa Juan XXIII habría tenido un encuentro cercano en la casa veraniega de Castel Gandolfo, al lado de su asistente, quien dio a conocer más tarde la extraordinaria experiencia en diarios italianos e ingleses.

El texto que se difundió fue el siguiente:

“El Papa y yo estábamos andando a través del jardín una noche de julio de 1961 cuando observamos sobre nuestras cabezas una nave. Era de forma oval y tenía luces intermitentes azules y ámbar. La nave pareció sobrevolar nuestras cabezas por unos minutos, luego aterrizó sobre el césped en el lado sur del jardín. Un extraño ser salió de la misma; parecía un humano a excepción de que estaba rodeado de una luz dorada, y tenía orejas alargadas. Su Santidad y yo nos arrodillamos. No sabíamos lo que estábamos viendo, pero supimos que no era de este mundo, por lo tanto debía ser un acontecimiento celestial. Rezamos y cuando levantamos nuestras cabezas, el ser estaba todavía allí. Eso fue la prueba de que no habíamos tenido una visión.

El Santo Padre se levantó y caminó hacia el ser. Los dos estuvieron hablando unos 20 minutos. No me llamaron, así que permanecí donde estaba y no pude oír nada de lo que hablaron. Finalmente el ser se dio la vuelta y caminó hacia su nave y se marchó. Su Santidad regresó y me dijo: Los hijos de Dios están en todas partes; algunas veces tenemos dificultad en reconocer a nuestros propios hermanos.”

 

Aunque resulta muy difícil confirmar esta historia, Juan XXIII dejó varios escritos, de su puño y letra (como el que cito arriba en la imagen), que hacían referencia a los seres del cielo. ¿Fueron ellos los mismos autores de los fenómenos de Garabandal, ocurridos con diferencia de un mes, ese mismo año?

No pasa desapercibido que la aparición de Fátima le dijo a Lucía que su tercer secreto se tenía que dar a conocer, como fecha límite, en 1960. La aparición había previsto que Juan XXIII, ordenado Papa en 1959, lo daría a conocer. Sin embargo, decidió no hacerlo. Y tampoco contar su presunto contacto extraterrestre.

Juan XXIII fue un Papa clave para tratar de cambiar el rumbo de la Iglesia. Conociendo lo que venía, impulsó el Concilio Vaticano II, que más tarde, con su muerte, en 1963, se perdió en el camino. Las consecuencias las vemos hoy.

Conchita González afirmó entonces que la aparición de Garabandal les había advertido que luego de la muerte de Juan XXIII quedaban solo tres Papas más.

Una investigación hecha en Alemania por el Dr. Albrecht Weber, autor del libro "Garabandal - Der Zeigefinger Gottes" (Garabandal - El Dedo de Dios) publica más detalles:

Cuando la noticia de la muerte del Papa Juan XXIII llegó al pueblo, las pequeñas campanas de la Iglesia anunciaron la muerte del Papa con un  tono fúnebre. Conchita fue con su madre Aniceta y la Sra. Ortiz de camino a la Iglesia. Allí surgió la siguiente conversación:

?El Papa ha muerto, dijo su madre.

Contestó Conchita: Ah, que el Papa murió. Entonces quedan tres papas.

Hasta aquí todo bien. Sin embargo, una vez de vuelta a casa, Aniceta no estaba tranquila y quiso conocer más profundamente los pensamientos de su hija que parecía reservarse en presencia de la Sra. Ortiz.

En casa, a solas, temiendo un posible error de su hija, le pregunta su madre:

?¿De dónde sabes que solamente quedan tres papas?

?De la Santísima Virgen ?respondió Conchita?. En realidad me dijo que aún vendrían cuatro papas, pero que Ella no contaba uno de ellos.

?Pero, entonces, ¿por qué no tener en cuenta a uno de ellos? ?dijo su madre.

?Ella no lo dijo ?respondió Conchita?, solo me dijo que uno no le tenía en cuenta. Sin embargo me dijo que gobernaría la Iglesia por muy poco tiempo.


Esta información es importante. Luego de Juan XXIII vinieron cuatro papas: Pablo VI, Juan Pablo I (que habría sido envenenado a los 33 días de haber sido elegido Papa), Juan Pablo II y Benedicto XVI. ¿A quien se refería la aparición de Garabandal, como el Papa que no se tenía en cuenta? ¿Juan Pablo I por su brevísimo papado? ¿O Benedicto XVI, que fue Papa ocho años, y que renunció a su cargo? Personalmente, me inclino al Papa renunciante.

Arriba: Pablo VI, Juan Pablo I, y Juan Pablo II

 

Bajo esta interpretación, el final de los tiempos de la Iglesia empieza con Benedicto XVI,  y sobreviene con Petrus Romanus, tal como lo describe San Malaquías o el propiomensaje de Garabandal.

Debo decir que bucear en estas informaciones es muy difícil. Sobre todo en lo que a “apariciones marianas” se refiere. Se nota cuándo el mensaje está puro, o se trata de una manipulación de los padres que “asesoraron” a las videntes. También, se puede ver el contexto religioso de estos fenómenos, que podrían haber distorsionado los comunicados originales, transformándolos en advertencias apocalípticas y “castigos” que nada tienen que ver con mensajes luminosos de seres superiores. No obstante, hilando fino en medio de todo ello, está claro que todo apunta a un cambio rotundo y contundente en el Vaticano.

Un cambio necesario para los tiempos que vienen. Tiempos en que viejas estructuras no deben convivir con nosotros. El Vaticano y sus controversias es un ejemplo, pero también veremos más sismos en la política, la economía y en la ciencia.

Y también los veremos en nosotros mismos.

La aparición de Garabandal habló de “tres días de oscuridad”. Y lejos de las interpretaciones catastróficas que se pueden leer, no alude sólo a un fenómeno cósmico que podría oscurecer los cielos de la Tierra. Habla de un momento de introspección. De hacer un balance de nuestra vida. De ver nuestra propia oscuridad y redimirnos. En suma, de cambiar y ser mejores personas.

Nuestros muros mentales y paradigmas tienen que caer para ser realmente libres. Auténticos. Sinceros. Amorosos. Equilibrados. Ése, y no otro, es el verdadero mensaje.

En tiempos de profecías, que son sólo advertencias para modificar el futuro, recordemos que tenemos en nuestras manos nuestro destino.
 

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