Mira al cielo y
aprende de ellos...

Albert Einstein
EDITORIAL ENERO
Un balance del 2016 y una nueva puerta que se abre

Cada cierre de año calendario suelo hacer una reflexión de todo lo vivido. Ustedes forman parte de esos momentos increíbles. Experiencias que muchos hemos afrontado “codo a codo” o que llegaron a ustedes a través de estas plataformas de difusión. Es difícil resumir, pues, lo que significó para nosotros este año 2016. Ha sido maravilloso e intenso.

Una vez más estuvimos repletos de viajes, conferencias, congresos, entrevistas, así como la publicación de nuevos trabajos –incluyendo mi primer libro en inglés, lanzado en los Estados Unidos–. Hemos vivido hermosas experiencias en los dominios del Uritorco, en el Cajón del Maipo, en Monte Shasta o Monte Perdido en los Pirineos; hemos vuelto por enésima vez a los Andes peruanos tras el misterio de lo antiguo: el legado del contacto con los apunianos en las montañas de Áncash, que pudimos rastrear en el pueblo de Quitaracsa.

Entre tantos viajes resalto de manera especial las expediciones simultáneas al desierto de Gobi en Mongolia y las montañas del Altái en Siberia, que nos permitieron convocar a más de ciento cincuenta mil personas para una meditación por la paz mundial. Estos viajes, además, fueron muy fructíferos en el acceso a nueva información, relativa a la obra de Roerich, la Piedra de Chintamani y las enseñanzas de la Hermandad Blanca Planetaria.

También pudimos vivir un encuentro inédito con un “mensajero” en las mismísimas instalaciones del CERN en Suiza, que nos permitió comprender los entresijos del controvertido Acelerador de Hadrones. En este sitio web lo hemos compartido.

Este 2016 hicimos por primera vez un exitoso encuentro internacional en el desierto de Atacama, que tuvo su corolario en el contacto físico que ocurrió días después en el Valle de la Luna. En este nuevo acercamiento con los apunianos –que presenté el 8 de octubre en una conferencia en la Cámara de Comercio de Lima, disponible en YouTube–, comprendimos su historia, mensaje y misión, así como su vínculo con nuestro planeta y la importancia del agua como elemento de vida y de ciencia futura. Todo cuanto nos anticipó Ivika en este contacto se ha ido confirmando. Incluso las recientes investigaciones del Observatorio ALMA, que tuvimos la oportunidad de visitar personalmente en la meseta de Chajnantor, a 5.000 metros de altura.

Por si todo ello fuera poco, siguiendo recomendaciones de estos seres hemos cambiado nuestra residencia y “base de operaciones” al pie del cerro Uritorco. Desde estas mágicas sierras argentinas estoy escribiendo estas líneas. Y aquí escribiré también los próximos artículos y libros, de pronta aparición, para detallar todo lo que hemos recibido e investigado.

Por esa razón todo el mes de enero he cancelado mis viajes al exterior. Es tiempo de tomarse un breve descanso. De reflexionar y asimilar todo lo vivido. Y como dije, de escribirlo…

Gracias por ser parte de esta historia.

Que este nuevo año 2017 esté lleno de luz, amor, paz y sabiduría para cada uno de nosotros, queridos amigos. El Plan Mayor nos necesita. Sigamos caminando juntos.

 

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